miércoles, agosto 09, 2006

Abrir los ojos...

No quería ver más miseria, egoísmo, incomprensión. Así que por eso cerré los ojos un momento... solo para descansar la vista, la mente y el corazón... mi vista se relajó, mi mente encontró un oasis en el camino, pero mi corazón permaneció atento a todo lo que pasaba. Me quedé en silencio observando... sintiendo...

Sentí como aquel soldado lloraba por haber matado a otro... su odio no era para con el bando rival... era para con la guerra misma...

Sentí como aquella mujer que había asesinado a su marido lo había hecho para que sus hijos dejaran de sufrir...

Sentí como algunos habían robado no por maldad sino por hambre...

Sentí como aquellos codiciosos que anhelaban tener todo el dinero del mundo, en realidad anhelaban un poco de amor que nunca podrían comprar...

Sentí como la pasión por el Dios de algunos iba más allá de la razón...

Sentí como aquellos drogadictos trataban de escapar de sus miedos porque no había nadie con quien pudieran contar...

O aquel alcohólico trataba de ahogar aquellos recuerdos al fondo de un vaso sin darse cuenta que estos nunca se irían pues formaban parte de su aprendizaje en la vida

Y entonces descubrí que yo era el egoísta, el que no comprendía y el miserable que no era capaz de ver mas allá de su propia nariz...

Entonces abrí los ojos...

Y el mundo cambió...